Leon Hunter

La soledad del traductor

Introducción

¿Es la traducción una profesión solitaria? ¿Los traductores son grandes solitarios? ¿Cómo se trabaja mejor: en soledad o junto con otros compañeros traductores (presenciales o virtuales)?

¿Es imposible traducir en compañía? ¿Es posible trabajar como traductor con otros compañeros de manera colaborativa y colectiva?

Estas son las preguntas que me he planteado al abordar este nuevo artículo sobre la soledad del traductor: un oficio que se suele relacionar con el trabajo y esfuerzo individual e independiente.

Personalidad del traductor solitario

Mientras investigaba fuentes para este artículo me he encontrado con un artículo interesante de una compañera correctora (profesión no igual pero sí afín a la nuestra). Se trata de “La soledad del corrector” de Iria Marañón donde la autora casi pide perdón por su soledad aclarando que:

«Por eso lo anterior es algo importante a tener en cuenta cuando te diriges a un corrector.  Puede que estés tratando con una persona que pasa demasiado tiempo leyendo en solitario. Que no te sorprenda si cuando coge el teléfono carraspea un poco para aclararse la voz. Avisados estáis.»

Una disculpa / explicación parecida la podéis encontrar en nuestra entrada “La traducción y el teléfono”.

En otro lugar citan como profesiones solitarias a fareros, representantes y guardias nocturnos… Aunque también hablan de la soledad del triunfo que es propia de la persona triunfadora que “no tiene tiempo para nada y menos para perderlo con los amigos y al final se queda solo con su trabajo”… Me suena eso 🙂

Psicópatas y esquizoides

En un artículo de la Revista Argentina de Clínica Neuropsiquiátrica hablan de “personalidad esquizoide” y dicen que los psicópatas que son a la vez esquizoides: «Elijen [sic] profesiones solitarias, que no dependan de jefes o estén en relación con personas. Prefieren los laboratorios, las morgues, los cementerios, el cuidado de parques, ser serenos: el trabajo en soledad.»

Así que, bajo un punto de vista clínico, la soledad presenta indicios y sospechas de ser algo siniestro y con un lado muy oscuro.

¿Cuestión de numerología?

En otro lugar atribuyen la elección de una profesión solitaria a una cuestión esotérica, resultado de la ciencia esotérica de la numerología. He hecho el cálculo según lo que proponen:

«Método: atendiendo al cuadro de Valores Numéricos, calcula el valor de las consonantes y vocales de tu nombre y luego el valor del nombre completo […].

A=1 ; B=2 ; C=3 ; D=4 ; E=5 ; F=6 ; G=7 ; H=8 ; I=9 ; J=1 ; K=2 ; L=3 ; M=4 ; N=5 ; O=6 ; P=7 ; Q=8 ; R=9 ; S=1 ; T=2 ; U=3 ; V=4 ; W=5 ; X=6 ; Y=7 ; Z=8 »

LEON HUNTER

3+5+6+5 // 8+3+5+2+5+9 = 19 + 32 = 15 = 6

Y me sale la personalidad 6 que es por una parte benéfica y por otra parte “es peligrosa porque es el símbolo del Anticristo si se representa tres veces…”. Así que mejor no indagar más por esa parte 🙂

El número perfecto para los traductores, según la ciencia numerológica, sería el 7 que corresponde a las personas que “prefieren las actividades solitarias, que exijan intuición y meditación”. Lo que ocurre es que luego me he dado cuenta de que mi apellido es compuesto y no había sumado las letras de la segunda parte del apellido:

LEON HUNTER-BOYD

3+5+6+5 // 8+3+5+2+5+9+2+6+7+4 = 19 + 51 = 16 = 7

¡¡Así que al final sí que me ha salido el número perfecto!!

¿Se traduce mejor solo o con compañía?

La mayor parte de los traductores (según varios artículos que no veo la necesidad de citar aquí) trabajan como profesionales autónomos y/o como profesionales independientes (sin empleados) y, por tanto, en soledad.

Sin embargo, hay muchos casos de traductores conocidos que trabajan en pareja (R. Gámez) o incluso un ménage à trois como el de trío traducciones. También existen empresas de traducción (como la nuestra – Leon Hunter, S.L.) donde un traductor dirige a un equipo de profesionales.

Sin embargo, diría que este último caso es infrecuente y casi casi experimental porque nadie lo hace. De alguna manera, estamos explorando territorio desconocido y por conocer al iniciar la andadura de Leon Hunter como empresa con varios traductores en plantilla, experimentando con modelos de formación y de revisión (revisión jefe – empleados, revisión entre iguales, etc.) para ver cuál es la fórmula que funciona mejor.

Memorias colaborativas y sistemas colaborativos

Ya conocemos las memorias colaborativas como WordFast VTML, SDL Trados Server o Geoworkz (Lionbridge) entre otros muchos: son memorias de traducción online que nos permiten trabajar a la vez con otros compañeros en un mismo proyecto de traducción, con una actualización más o menos rápida de la TM asociada. Las críticas que pueden surgir en relación a estas memorias es que el tiempo de recuperación de los datos sea lento y que tardemos más en traducir o que los cambios en la memoria no se actualicen inmediatamente y que no sea hasta algún tipo de volcado o actualización nocturna cuando aparecen los datos de las entradas del día (es decir, que no exista actualización en tiempo real de la memoria compartida). Estas memorias existen bajo varios  nombres y formatos: «collaborative TM«, «server-based TM«, «cloud-based TM«… Pero al final el nombre del producto para nosotros es lo mismo porque lo que importa es que puedan colaborar varios traductores a la vez en un mismo proyecto.

¿Se puede colaborar sin memoria de traducción?

Esa fue la pregunta que tuvimos que hacernos cuando nos ofrecieron un proyecto de traducción de pantallas con un software especial y sin posibilidad de utilizar una TM.

Al explorar las distintas opciones para trabajar en grupo (Google Docs, etc.), una de las que encontramos fue Microsoft 365, que nos permitía lo siguiente:

  • Compartir documentos de Word y de Excel en distintos equipos con distintas versiones de Office y de Windows;
  • Actualización inmediata de documentos online sin necesidad de redistribuir versiones actualizadas;
  • Acceder desde cualquier lugar y con múltiples dispositivos;
  • Almacenamiento en la nube;
  • Posibilidad de comunicarse vía chat y teléfono y de enviar documentos por mensajería online (Lync);
  • Biblioteca para documentos de referencia y para documentos con el reparto de tareas;
  • Privacidad de los datos para el equipo interno y firewall.

Paralelamente nos interesaba desde el punto de vista empresarial porque el sistema era:

  • Económico porque nos costaba unos 5 euros por persona y mes;
  • Escalable porque nos permitía añadir o quitar usuarios según las necesidades del proyecto;
  • Desgravable o deducible como gasto porque emiten facturas válidas en España.

Diría que la principal ventaja de este sistema fue la creación de un glosario en Excel que podían utilizar simultáneamente (y tener abierto a la vez) seis o siete usuarios en equipos y lugares distintos.

Glosario Excel

Glosario Excel

El Excel-glosario no tiene botón de guardar (al editar en el explorador) porque cualquier modificación en el documento se actualiza inmediatamente para todos los usuarios a la vez. Sin embargo, a medida que iba creciendo el glosario (y convirtiéndose en un glosario de cientos de entradas) observamos problemas como las entradas duplicadas, entradas incorrectas, errores de terminología, además de la lentitud de las búsquedas en el documento al estar conectada mucha gente a la vez.

Por ello, este sistema de trabajo colaborativo no suplía la necesidad de revisión final por una sola persona (en este caso yo) para unificar terminología, corregir errores de todo tipo (lingüísticos, despistes, errores de terminología, duplicidades, incoherencias…).  En definitiva, el glosario sirve de referencia pero no suple ni sustituye el trabajo de corrección que hay que hacerlo igualmente y el cuello de botella surge en la revisión (sobre todo si la revisión tiene que ser extensa o hay muchos documentos o hay muchas incoherencias…). Por tanto, para otra vez nos hemos dado cuenta de que sería necesario organizar la revisión lo mejor posible incluso estableciendo pasos de revisión parcial (revisor 1 – revisor 2) con distintas funciones atribuidas.

Por ejemplo:

Revisor 1: solo para revisar integridad (¿está todo traducido? – ¿falta algún archivo?), errores ortotipográficos, números (¿falta algún número? – ¿los números son correctos?), fechas, títulos, etc. [Partimos también del principio de que el traductor ha realizado correctamente el trabajo y ha realizado su propia revisión final de los archivos traducidos].

Revisor 2: para cuestiones más de fondo – terminología (¿es coherente la terminología con la que se emplea en el glosario? – ¿la terminología utilizada en el glosario es correcta?), estilo, correcciones que podríamos llamar “preferenciales”, etc.

Y este reparto de la revisión tiene que ser fruto de un estudio y trabajo intenso con los primeros archivos para repartir muy bien las tareas y no pisarse unos a otros. De tal modo que el revisor 2 no tenga que perder tiempo revisando integridad o errores menores en los archivos y pueda concentrarse en cuestiones de fondo y de estilo para entregar un trabajo de calidad al cliente final.

¿Juntos o en solitario?

Con este sistema de trabajo los traductores pueden trabajar juntos o en solitario. Pueden estar permanentemente en contacto vía Lync para compartir archivos, instrucciones, enlaces u opiniones varias pero, a la vez, trabajar por su cuenta sin perder la concentración en la tarea.

La tarea más solitaria es la del revisor o revisor 2 que es la que requiere mayor concentración y soledad. Periódicamente el revisor 2 puede enviar un mail colectivo (también utilizando la misma plataforma online) con recordatorios sobre la terminología a emplear, correcciones / errores frecuentes, tirones de orejas, quejas de calidad, etc.

Lógicamente ningún proyecto de traducción es perfecto y mirando atrás seguramente habría hecho muchas cosas de otra forma. No todo puede depender de la persona que tenga asignada la revisión final y la selección de los traductores también es muy importante. Además, en la traducción siempre contamos con dos enemigos en contra que son: el plazo y el precio. Y, a veces, un tercer enemigo que es el desinterés del cliente. No obstante, estoy contento con Microsoft 365 como sistema de colaboración y me parece una buena opción para trabajar en grandes proyectos con múltiples traductores (siempre que no haya plataforma de TM por medio).

Conclusión:

Hemos empezado hablando de la soledad del traductor y hemos terminado hablando de sistemas de colaboración y de cómo se puede trabajar con otros (con ejemplo incluido). Tal vez hay quedado mucho en el tintero y podrían salir de un mismo tema muchos otros relacionados.

Sin embargo, hemos visto es que la traducción normalmente es una tarea solitaria pero no tiene por qué serlo siempre: existen muchas maneras de colaborar y de compartir y la tecnología nos puede ayudar a romper barreras en la comunicación o a coordinarnos con otras personas en tiempo real y de maneras que hace tan solo una década eran imposibles.

¡Espero que os haya servido!

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