Leon Hunter

Manual de traducción jurada 7.1. Precios y forma de fijar los precios

Cropped image of businessman calculating expense at desk in office

Tarifas por palabra, por documento y tarifas mínimas.

El problema de los precios y cómo fijar los precios en traducción es el eterno problema de la traducción jurada. Hasta ahora hemos visto como todos los años salía una nueva hornada de estudiantes que llegaban al mercado laboral con su título bajo el brazo. Sin embargo, no tenían ni la más mínima idea de cómo establecer sus precios.

Esto lo he visto también como gestor de una empresa de traducción. Porque me han llegado todo tipo de propuestas. Por ejemplo, una que proponía una tarifa por línea de 4.5 euros (lo que vendría a ser 30 céntimos por palabra y estaría completamente fuera del alcance de la traducción jurada en España). U otras que proponen tarifas irrisorias de 0,05 céntimos la palabra y menos.

Motivos por lo que no se enseña cómo fijar precios en traducción

Existe – desde luego – un recelo a indicar precios a los alumnos de traducción. Y por parte de los profesionales existe el mismo temor a proporcionar información sobre precios. Esto es porque les puede suponer acusaciones de tener tarifas muy bajas.

Sin embargo, no está prohibida ni la investigación de mercado ni la publicación de los propios precios. Y todo jurado debería investigar antes muy bien el mercado de su competencia para poder fijar los precios en traducción. Para ello debe visitar las páginas web de la competencia en traducción jurada. Puede preguntar precios y pedir todos los datos que pueda recabar antes de iniciarse en el mundo profesional.

La china preguntona

Recientemente me contó la panadera que una china fisgona venía todos los días a su tienda y le decía:

¿Cuánto cuesta el azúcar? ¿Qué vale el cacao? ¿Qué precio tiene una botella de agua?

Y todos los días volvía y nunca compraba nada pero la panadera, como es educada, le respondía.

Claro que la panadera también sabía que la china curiosa acababa de montar su propia tienda de conveniencia calle abajo. Y que solo preguntaba por poner sus precios o lo mismo o un poco más baratos. Naturalmente, estaba molesta por ello.

Al final la panadera se hartó un día y cogió una escoba que tenía en la tienda y dijo: ¡¡Y como vuelvas por aquí te arreo una leche que te pongo la cara del revés!!

La china no volvió pero tuvo que estar bastantes veces en la tienda para provocar esa reacción.

Lo que quiero decir con la anécdota es que la competencia sí que se informa de los precios antes de montar un negocio y lo mismo debéis hacer vosotros.

El precio, por supuesto, es libre. para fijar los precios en traducción, cada uno ha de establecer su tarifa libremente y no puede ser el cliente el que imponga tarifas, aunque, muy a menudo, los jurados se ven sometidos a presiones de los clientes para bajar las tarifas.

Tarifas por palabra

Al igual que en la traducción simple, en traducción jurada tienden a establecerse las tarifas por palabra y en céntimos y fracciones de céntimo.

Por ejemplo: 0,09 o 0,095. Incluso hay tarifas por milésimas: 0,0953

Tarifas por documento y tarifas mínimas

Existe alguna confusión al respecto y frecuentemente mis trabajadores nuevos no entendían la diferencia entre tarifas por documento y tarifa mínima. Pero, en realidad, es fácil de entender y con un par de ejemplos será más fácil de entender todavía.

La tarifa mínima es la tarifa mínima por encargo. Es decir, la tarifa mínima global que estaría dispuesto a aceptar por cualquier encargo de traducción.

Por ejemplo, puedo establecer una tarifa mínima en un rango de 40 a 80 euros + IVA por encargo y, normalmente, se pone la tarifa mínima hasta un número determinado de palabras (habitualmente 300 o 400 palabras, según el caso).

[Nota: en el artículo de las copias de traducciones juradas existe un rango de enlaces a distintas páginas. Van desde una muy barata a las más caras. En estas páginas podéis consultar tarifas por palabra, por copias, por mínimos, etc.]

Tarifas por documento

Dentro de todo encargo existen una serie de documentos.

Pongamos que me hacen un encargo de traducción y me envían tres documentos de 123, 100 y 124 palabras.

El total de las palabras en los tres documentos suma: 123 + 100 + 124 = 347

Como el total de palabras no llega al mínimo (que son, en mi caso, 400 palabras) aplicaría una tarifa mínima que actualmente tengo establecida en 45 euros + IVA 21% = 54.45.

Sin embargo, algunos clientes pueden aprovechar este sistema para meter en un mismo encargo mínimo documentos de clientes diferentes y con nombres diferentes.

Como fijar los precios en traducción jurada, ejemplo:

A cada cliente ellos le están aplicando una tarifa mínima por encargo:

Roberto – 70 euros + IVA 21% = 84.7

Susana – 70 euros + IVA 21% = 84.7

Pilar – 70 euros + IVA 21% = 84.7

Total: 254.1

Luego meten esos tres encargos en un paquete y, como no superan el mínimo, quieren que el traductor haga los tres documentos por el mínimo de traducción. Si mi mínimo de traducción son 45 euros + IVA 21 % (54.45) y la agencia está cobrando tres mínimos (total: 254.1) supondría que gana bastante con la operación ya que su beneficio triplica lo que paga al jurado.

Entonces en este caso me puedo dar cuenta de que los de la agencia son bastante zorros y decir que no, que tengo establecida una tarifa mínima POR DOCUMENTO de 35 euros + IVA 21% y que, por lo tanto, voy a cobrar 105 euros + IVA 21% = 127.05 por este encargo de tres documentos.

Pero no todo son agencias raposas y hay también casos de clientes zorros. Y los hay, por ejemplo, que envían una pléyade de documentos que quieren que se cobren por palabra y por tarifas mínimas. Habitualmente se pilla a estos clientes porque ya al pedir el presupuesto apuntan un número de palabras erróneo a la baja.

Argumentos de clientes zorros

Así, una cliente puede escribir diciendo: “quisiera un presupuesto para la certificación de emisión de mi título – que son 180 palabras [RECORDEMOS – según su recuento manual que no tiene en cuenta sellos ni otros detalles propios de la traducción jurada], una carta de 80 palabras y un título de 90 palabras”.

La siguiente frase de esta cliente vulpeja será:

“Y como solo son 180 + 80 + 90 palabras, que son 350, ¿entra dentro del mínimo, verdad? Porque he visto en su página que el mínimo es hasta 400 palabras”.

Entonces nosotros le responderemos que no, que el mínimo por documento son 35 euros más IVA 21 %. Por tanto, lo que tiene que pagar son 105 euros + IVA 21 % = 127.05 por este encargo de tres documentos.

En el caso de que mandara, por ejemplo, una sola carta con 350 palabras sí que le podríamos aplicar el mínimo de traducción.

Pero, a menudo, los clientes juntan muchos documentos. Frecuentemente también con recuentos que ellos mismos se inventan. Y suman las palabras para entrar dentro del mínimo.

Recuentos en traducción jurada

Siempre tendremos que hacer nuestro propio recuento. Existe en este blog un artículo entero dedicado a los recuentos que figura como referencia más abajo. Se trata de algo muy difícil y que es causa de constantes problemas en traducción jurada.

Hay que tener siempre en cuenta antes de fijar los precios en traducción que si nos pagan por palabra, nos tenemos que hacer expertos en contar palabras. Esto es porque es la medida de nuestro trabajo. De lo contrario, estaremos expuestos constantemente a la rebaja, al regateo, al timo y a la estafa. Y es un problema muy relevante de muchos jurados que no consiguen hacer sostenible su actividad.

Más referencias sobre como fijar los precios en traducción en nuestro blog:

Los números sí se cobran

Los recuentos en traducción jurada

SIGUIENTE ARTÍCULO: PRECIOS Y FORMA DE FIJAR LOS PRECIOS (PARTE II)

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