Leon Hunter

La traducción jurada de expedientes: ¿se deben convertir las notas?

La traducción jurada de expedientes al inglés (I)

La traducción jurada de expedientes al inglés (I)

Hay una pregunta que aparece una y otra vez cuando se traduce un expediente académico: ¿debemos convertir las notas españolas al sistema británico o estadounidense?

La respuesta corta es no.

El traductor puede traducir la denominación de una calificación y explicar la escala utilizada, pero no debería decidir que un 8,7 equivale a una A, a un B+ o a una determinada clasificación universitaria británica.

Traducir una nota y establecer su equivalencia académica son dos cosas diferentes.

Traducir no es convertir

Supongamos que el expediente contiene esta línea:

QUÍMICA | AP | 5,7

Una posibilidad sería conservar la abreviatura y aclararla una sola vez:

CHEMISTRY | AP* | 5.7
*AP = Aprobado (Pass)

La calificación numérica sigue siendo 5,7, aunque se adapte el separador decimal al inglés. No se transforma en una letra ni se busca una nota extranjera que parezca equivalente.

Mantener la abreviatura original también facilita que la universidad receptora compare la traducción con el expediente español.

Si el documento ya incluye una leyenda donde explica que AP significa Aprobado, NT significa Notable y SB significa Sobresaliente, normalmente bastará con traducir esa leyenda. No hace falta añadir otra tabla por nuestra cuenta.

El problema de las tablas de equivalencias

Es fácil encontrar tablas de conversión de notas en Internet. El problema es que no existe una tabla universal que sirva para todas las universidades, países y trámites.

Una misma calificación puede recibir una equivalencia diferente según:

  • La universidad que examine el expediente.
  • El país donde se presente.
  • El nivel de los estudios.
  • El año y el plan de estudios.
  • El procedimiento de admisión o reconocimiento.
  • La normativa que se encuentre vigente.

Incluso distintas universidades de un mismo país pueden utilizar criterios diferentes. Por eso no deberíamos incorporar una tabla ajena al expediente como si formara parte de la traducción.

Si el propio documento contiene una escala oficial, se traduce. Si no la contiene, no conviene fabricar una con información tomada de otra institución.

¿Qué hacemos con Aprobado, Notable y Sobresaliente?

Aprobado suele traducirse como Pass y Sobresaliente como Excellent. La palabra que más discusiones provoca es Notable.

Durante años yo he preferido Good, mientras que varias universidades españolas utilizan Very Good en sus documentos en inglés. También me he encontrado con clientes estadounidenses a quienes Very Good no les convencía porque no es una calificación habitual en su sistema.

Hay otras propuestas, como Merit, Outstanding o incluso letras como A y B. El problema de estas últimas opciones es que pueden parecer conversiones oficiales cuando no lo son.

Lo importante no es encontrar una palabra inglesa que reproduzca exactamente el valor académico de Notable, porque probablemente no exista. Lo importante es ofrecer una traducción comprensible y conservar la nota numérica y la escala originales.

En el artículo sobre vocabulario para traducir expedientes universitarios recogemos más términos y posibles traducciones.

Las abreviaturas también dependen de la universidad

AP suele significar Aprobado, NP suele ser No presentado y MH suele corresponder a Matrícula de Honor. Sin embargo, no debemos asumir que todas las abreviaturas significan lo mismo en todos los documentos.

Antes de desarrollarlas conviene comprobar:

  • Si existe una leyenda en la última página.
  • Si se explican en el reverso.
  • Si la universidad publica una versión bilingüe del mismo modelo.
  • Si aparecen otras palabras o cifras que permitan confirmar su significado.

Cuando no hay suficiente información, es preferible conservar la abreviatura y añadir una explicación prudente antes que inventar un significado.

Tampoco hace falta llenar la traducción de asteriscos. Una sola nota puede explicar todas las abreviaturas utilizadas.

No se calcula un GPA si no aparece en el original

Algunos expedientes españoles muestran una nota media sobre 10 y otra sobre 4. En esos casos se traducen ambas y también se traduce la norma o explicación utilizada para calcularlas.

Lo que no debería hacer el traductor es calcular por su cuenta un GPA estadounidense a partir de las notas españolas.

Si una universidad necesita ese cálculo, lo realizará aplicando sus propios criterios o pedirá una evaluación de credenciales. El resultado puede variar según las asignaturas incluidas, los créditos, los suspensos, las convocatorias y la fórmula utilizada.

Los créditos ECTS tampoco se convierten

Los créditos ECTS se mantienen como créditos ECTS. No se convierten automáticamente en credit hours, semester credits u otra unidad extranjera.

El Sistema Europeo de Transferencia y Acumulación de Créditos facilita el reconocimiento de periodos de estudio dentro del Espacio Europeo de Educación Superior, pero no establece una conversión universal para todos los sistemas educativos del mundo.

Si el expediente indica créditos, horas lectivas y carga de trabajo por separado, la traducción debe conservar esas diferencias.

Traducir una titulación no significa homologarla

El mismo problema aparece con los nombres de las titulaciones.

Podemos traducir Grado en Derecho, Diplomatura en Enfermería o Licenciatura en Historia, pero nuestra traducción no determina a qué título extranjero equivalen.

Cuando la universidad dispone de una denominación oficial en inglés, puede servir de referencia. También es posible conservar el nombre español y añadir una traducción descriptiva entre corchetes.

Lo que no deberíamos hacer es mejorar el título para que parezca de un nivel superior o adaptarlo a lo que el cliente preferiría presentar.

La institución receptora puede entender perfectamente qué es una Diplomatura en Enfermería sin que el traductor tenga que convertirla en un título británico o estadounidense.

¿Quién decide las equivalencias?

En una solicitud de admisión, normalmente decide la universidad que recibe el expediente. En otros casos puede intervenir una autoridad educativa o una entidad especializada en evaluar credenciales académicas.

La red ENIC-NARIC permite localizar los organismos competentes en numerosos países.

En España existen procedimientos distintos para la homologación de títulos extranjeros, la declaración de equivalencia y la equivalencia de notas medias.

La traducción jurada puede formar parte de la documentación exigida, pero no sustituye ninguno de esos procedimientos.

Las notas del traductor deben utilizarse con moderación

Una nota puede ser útil cuando:

  • Una abreviatura no se entiende sin explicación.
  • Un término académico no tiene una traducción clara.
  • Es necesario distinguir entre el texto original y una aclaración.
  • El documento contiene un error, una parte ilegible o una contradicción.
  • La denominación española debe conservarse junto a una traducción orientativa.

Pero poner una nota en cada asignatura o repetir constantemente la misma explicación hace que el expediente sea más difícil de leer.

La regla que suelo aplicar es bastante sencilla: explicar lo imprescindible y no añadir información que corresponda valorar a la universidad.

Cuando una traducción explica demasiado

He visto casos en los que el organismo receptor ha pedido una nueva traducción word for word porque la primera contenía demasiadas conversiones, explicaciones y añadidos.

En estos casos, el problema no suele ser que falte información, sino que el traductor ha puesto demasiado de su propia cosecha.

No corresponde al traductor:

  • Homologar una titulación.
  • Calcular un GPA que no aparece en el documento.
  • Sustituir las notas por calificaciones extranjeras.
  • Decidir qué nivel académico tiene una carrera en otro país.
  • Ocultar suspensos, convocatorias o anotaciones poco favorables.
  • Modificar la traducción para beneficiar al titular.

El cliente puede tener mucho interés en que su título se traduzca de una manera determinada, pero quien certifica la fidelidad y exactitud de la traducción es el traductor jurado.

El criterio más seguro

La mejor traducción no es la que intenta convertir el expediente en un documento extranjero. Es la que permite comprender el documento original sin cambiar el sistema educativo del que procede.

Traducimos las asignaturas, las denominaciones de las notas, las explicaciones y las escalas. Conservamos las cifras, los créditos y las abreviaturas cuando resulte útil. Después dejamos que la universidad o la autoridad competente haga su trabajo.

Si necesitas encargar este tipo de documento, puedes consultar nuestro servicio de traducción jurada de expedientes académicos y certificados de notas.