MTPE: qué es la posedición de traducción automática y qué problemas plantea
La posedición de traducción automática, conocida por las siglas MTPE —del inglés machine translation post-editing—, se ha convertido en una modalidad habitual dentro del sector de la traducción. Su funcionamiento parece sencillo: una máquina genera una primera versión y un traductor la corrige.
En teoría, este procedimiento debería reducir el tiempo y el coste. En la práctica, el resultado depende de la calidad de la traducción automática, la dificultad del texto, el nivel de revisión exigido y la tarifa ofrecida. Cuando la propuesta contiene muchos errores, corregirla puede requerir tanto trabajo como traducir desde cero, o incluso más.
¿Qué es exactamente el MTPE?
El proceso comienza cuando un motor de traducción automática genera una versión del documento. El traductor debe comparar después cada segmento con el original, corregir los errores de sentido, terminología, gramática y estilo, comprobar la coherencia del conjunto y entregar un texto adecuado para su finalidad.
La norma ISO 18587:2017 establece requisitos para la posedición humana completa y para las competencias de quienes la realizan. La existencia de esta norma demuestra que el MTPE no consiste simplemente en corregir erratas superficiales.
También conviene distinguir la traducción automática de las herramientas TAO o herramientas de traducción asistida por ordenador. Programas como Trados Studio o memoQ dividen el documento en segmentos y permiten consultar memorias de traducción, glosarios, bases terminológicas y controles de calidad. Una memoria de traducción recupera frases que ya fueron traducidas anteriormente, mientras que un motor de traducción automática genera propuestas nuevas.
La herramienta TAO es, por tanto, el entorno de trabajo. Dentro de ella pueden aparecer traducciones humanas anteriores, coincidencias parciales o propuestas automáticas. El traductor debe identificar la procedencia de cada texto y valorarlo de manera diferente.
Posedición ligera y posedición completa
No todos los proyectos persiguen el mismo resultado. La posedición ligera busca que el texto sea comprensible, aunque conserve cierta rigidez y no alcance una redacción especialmente cuidada. La posedición completa, en cambio, pretende obtener una calidad comparable a la de una traducción profesional terminada.
En una posedición completa deben corregirse las omisiones, las adiciones, los errores de interpretación, la terminología inadecuada, las incoherencias, los calcos y las frases poco naturales. También deben comprobarse el registro, las referencias, las cifras, las fechas, las unidades y el estilo general del documento.
El profesional debe revisar todo el contenido, incluso los segmentos que finalmente no modifica. Decidir que una frase automática es válida también exige leerla, compararla con el original y comprobar que funciona dentro del documento.
El peligro de los errores que parecen correctos
Los fallos más peligrosos no siempre producen frases absurdas. La traducción automática puede generar una oración fluida y gramatical que no significa lo mismo que el original.
Puede desaparecer una negación, transformarse una obligación en una recomendación o confundirse un término jurídico con una palabra de uso cotidiano. También puede asignarse una acción al sujeto equivocado o introducirse una interpretación que parece lógica, pero que el original no contiene.
La aparente fluidez dificulta la detección de estos errores. El traductor no puede limitarse a mejorar la redacción: debe volver continuamente al original y reconstruir el significado. La Comisión Europea también destaca la importancia de recurrir a traductores profesionales y señala que la posedición, cuando se realiza correctamente, exige competencia profesional.
Un ejemplo real de MTPE jurídica
El traductor jurídico Alex Harshaw publicó varios ejemplos obtenidos durante la posedición de un informe de gobierno corporativo y un poder notarial del español al inglés.
| Original español | Traducción automática | Sentido adecuado |
|---|---|---|
| próximo ejercicio | next exercise | next financial year |
| número de acciones indirectas | number of indirect actions | number of shares indirectly held |
| consejero dominical | Sunday director | proprietary director |
| administrador solidario | solidarity administrator | joint and several director |
| facultades | faculties | powers |
El sistema también tradujo apoderado de tres formas diferentes dentro del mismo documento: proxy, attorney-in-fact y legal representative. Aunque alguna de estas soluciones puede ser adecuada en determinados contextos, alternarlas sin criterio crea incoherencia y puede modificar el alcance jurídico.
Harshaw explica que identificar y deshacer los errores le llevó tanto tiempo que acabó facturando más por la posedición de lo que habría cobrado por traducir los documentos desde cero. Su conclusión no es que el MTPE resulte inútil en todos los casos, sino que, para aquellos textos jurídicos, no fue más rápido, más barato ni mejor.
¿Por qué puede tardarse más que traduciendo desde cero?
Cuando traduce desde el principio, el profesional analiza el original y redacta directamente una solución adecuada. En la posedición debe comprender el original, interpretar lo que intentó hacer la máquina, detectar los errores y evitar que la estructura automática condicione la redacción final.
Si la propuesta es deficiente, puede ser necesario investigar la terminología, borrar gran parte del segmento y redactarlo de nuevo. Además, leer previamente una traducción aparentemente plausible puede producir un efecto de arrastre: el poseditor queda condicionado por la solución automática y le cuesta más alejarse de ella.
Gabriel Fairman ha recogido esta queja de profesionales del sector: algunos proyectos de MTPE requieren más tiempo que una traducción directa, aunque se remuneren con una tarifa inferior. El problema resulta especialmente evidente cuando el precio se fija sin haber examinado previamente una muestra representativa.
El problema de las tarifas
El MTPE puede pagarse por palabra, por hora, por segmento, por minuto de contenido audiovisual o como un porcentaje de la tarifa de traducción. No existe una fórmula universal.
Una tarifa reducida solo tiene sentido cuando la propuesta automática permite aumentar realmente la productividad. Si el traductor debe rehacer casi todos los segmentos, el supuesto trabajo de posedición se convierte en una traducción completa peor pagada.
Camille Defraeye mostró una oferta de MTPE para subtítulos remunerada con 2,50 dólares por minuto de vídeo. Sin embargo, un minuto de vídeo puede requerir bastante más de un minuto de trabajo. El profesional debe comprender el diálogo, comprobar la transcripción, corregir la traducción y revisar los límites de caracteres, la segmentación y la sincronización.
La tarifa debería corresponderse con el esfuerzo real, no únicamente con la duración del archivo o con la presunción de que la máquina ya ha realizado la mayor parte del trabajo. Tampoco resulta fiable calcular el esfuerzo contando solo las palabras modificadas. Una única corrección puede exigir una investigación compleja y, además, el poseditor responde por todo el documento.
¿Cuándo puede funcionar?
La posedición puede ser útil cuando el motor ofrece resultados fiables para esa combinación lingüística, el contenido es repetitivo, existe terminología validada y las instrucciones de calidad están claras. También puede resultar adecuada para determinados textos internos o informativos que no requieran una redacción especialmente elaborada.
Para valorar correctamente un encargo es conveniente examinar una muestra, conocer la finalidad del documento y acordar el nivel de calidad esperado. También deben quedar claros el sistema de remuneración, la herramienta utilizada, los materiales disponibles y las condiciones de confidencialidad. Si la traducción automática resulta inservible, debe existir la posibilidad de revisar el precio y el método de trabajo.
¿Cuándo resulta especialmente arriesgado?
El MTPE exige especial cautela en documentos jurídicos, judiciales, médicos, financieros, confidenciales o relacionados con la seguridad, así como en contenidos creativos, publicitarios o destinados a publicación. En estos ámbitos, una traducción aparentemente correcta puede ocultar errores capaces de afectar a derechos, obligaciones o decisiones importantes. También deben comprobarse las condiciones de confidencialidad, almacenamiento y reutilización de datos del motor de traducción automática utilizado.
Por qué no existe el MTPE como modalidad de traducción jurada
En la traducción jurada no existe el MTPE como una categoría de servicio con un nivel de calidad reducido. La normativa española exige que el traductor jurado certifique con su firma y sello la fidelidad y exactitud de toda la traducción, que adquiere carácter oficial y puede afectar a derechos, obligaciones o procedimientos administrativos y judiciales.
El Real Decreto 724/2020 no prohíbe expresamente utilizar herramientas automáticas durante el trabajo, pero el profesional debe comprobar personalmente el documento completo y asumir toda la responsabilidad por el resultado. Por tanto, aunque internamente pueda servirse de distintas tecnologías, no puede entregar una versión automática meramente corregida, con errores tolerados o con un estándar inferior: el resultado final debe ser una traducción jurada fiel, exacta y completa. Además, antes de introducir documentación oficial en un motor externo deben examinarse sus condiciones de confidencialidad y tratamiento de datos.
Una cuestión de calidad, tiempo y responsabilidad
El MTPE no es una simple limpieza automática ni una tarea mecánica de bajo valor. Puede exigir conocimientos de traducción, revisión, terminología, tecnología y especialización temática.
En algunos proyectos permite trabajar con mayor rapidez. En otros obliga al profesional a corregir errores que nunca habría cometido al traducir directamente.
La pregunta adecuada no es si la traducción automática es buena o mala en términos absolutos. Hay que determinar si ofrece una base suficientemente fiable para ese texto concreto y si las condiciones permiten revisarla con el tiempo y la atención necesarios.
Cuando la respuesta es negativa, llamar «posedición» al trabajo no reduce su dificultad. Únicamente cambia el nombre y, con demasiada frecuencia, también la tarifa.











