«Karma», «laca» y otras palabras procedentes del sánscrito
La mayor parte del vocabulario del español procede del latín. A él se suman palabras heredadas o incorporadas desde el griego, el árabe, el francés, el italiano, el inglés y muchas otras lenguas. Entre esas influencias menos visibles se encuentra el sánscrito, una lengua clásica de la India cuyo nombre, saṃskṛta, suele interpretarse como ‘perfecto’, ‘refinado’ o ‘elaborado’.
El sánscrito pertenece a la rama indoirania de la familia indoeuropea. Durante siglos fue una lengua fundamental de la literatura, la filosofía, la ciencia y distintas tradiciones religiosas del sur de Asia. Aunque ya no es una lengua de comunicación cotidiana comparable al hindi, el bengalí o el urdu, continúa utilizándose en contextos académicos, literarios y rituales.
Sánscrito, hindi y urdu: lenguas relacionadas, pero diferentes
Conviene distinguir el sánscrito de lenguas modernas como el hindi y el urdu. El hindi desciende, a través de diversas etapas históricas, de antiguas lenguas indoarias, por lo que su relación con el sánscrito puede compararse —con las debidas cautelas— con la que existe entre el latín y las lenguas romances.
El hindi y el urdu comparten una amplia base gramatical y son, en sus variedades coloquiales, mutuamente comprensibles en gran medida. Sin embargo, no se diferencian únicamente por la escritura: sus formas cultas también muestran preferencias léxicas distintas. El hindi suele incorporar más vocabulario de origen sánscrito, mientras que el urdu ha recibido una influencia importante del persa y del árabe.
Además, emplean sistemas gráficos diferentes. El hindi se escribe habitualmente en devanagari, mientras que el urdu utiliza una adaptación de la escritura persoárabe. El devanagari es también el sistema más utilizado actualmente para representar el sánscrito, aunque esta lengua se ha escrito históricamente con diversos alfabetos de la India.
Palabras vinculadas con la religión y la filosofía
Una parte importante de las voces sánscritas que han llegado al español pertenece al ámbito de la religión, la filosofía y las prácticas espirituales de la India.
Karma
Karma procede del sánscrito karman, ‘hecho’ o ‘acción’. En varias religiones de la India designa las consecuencias que los actos de una persona pueden tener sobre su existencia y sus sucesivas reencarnaciones. En el uso cotidiano, la palabra ha adquirido un sentido más general y se emplea para hablar de las consecuencias —positivas o negativas— de nuestros actos.
Yoga
La palabra yoga se relaciona con la idea de ‘unión’ o ‘disciplina’. En Occidente suele asociarse principalmente con una práctica física basada en posturas, respiración y relajación, pero el yoga comprende tradiciones filosóficas y espirituales mucho más amplias. Muchos nombres de posturas, técnicas e invocaciones se conservan en sánscrito.
Mantra
Un mantra es una fórmula, palabra o secuencia de sonidos que se recita con una finalidad ritual o meditativa. Por extensión, en español también llamamos mantra a una idea o frase que alguien repite insistentemente: «Ese argumento se ha convertido en su mantra».
Chakra, tantra y nirvana
Chakra —adaptado también como chacra— significa ‘rueda’ o ‘círculo’ y se utiliza en determinadas tradiciones de la India para designar centros de energía del cuerpo sutil. Su número y características varían según la tradición.
Tantra da nombre a un conjunto muy diverso de textos, doctrinas y prácticas desarrollados en tradiciones hinduistas y budistas. Su significado no se limita al uso occidental del adjetivo tántrico en expresiones relacionadas con la sexualidad.
Nirvana, por su parte, designa en el budismo la liberación del sufrimiento y del ciclo de renacimientos. En el lenguaje general puede emplearse de forma figurada para referirse a un estado de felicidad o serenidad completas.
La esvástica antes de su apropiación por el nazismo
Esvástica procede del sánscrito svastika, voz relacionada con el bienestar y la buena fortuna. Es un símbolo antiquísimo presente en distintas culturas y conserva significados religiosos favorables en el hinduismo, el budismo y el jainismo.
En el siglo XX, el partido nazi se apropió de una variante de este símbolo y la convirtió en emblema de su ideología. Esa utilización alteró profundamente su percepción en Occidente, donde quedó asociada al nazismo, al antisemitismo y a sus crímenes. Conviene, por tanto, diferenciar el símbolo tradicional de sus usos religiosos y culturales de la insignia adoptada por el régimen nazi.
Del sánscrito al español a través de otras lenguas
Las palabras no siempre pasan directamente de una lengua a otra. Algunas voces de origen sánscrito llegaron al español después de recorrer un largo camino y atravesar lenguas como el persa, el árabe, el francés o el inglés.
Ajedrez
Ajedrez llegó al castellano a través del árabe hispánico y del árabe clásico, pero su historia se remonta al sánscrito caturaṅga, literalmente ‘cuatro miembros’ o ‘cuatro divisiones’. El nombre aludía a los cuatro cuerpos del antiguo ejército indio: infantería, caballería, elefantes y carros de guerra. Estas divisiones se reflejaron en las piezas del juego y evolucionaron hasta convertirse en los peones, caballos, alfiles y torres del ajedrez moderno.
Añil
Añil, nombre de una planta y del colorante azul que se obtiene de ella, también llegó al español por mediación del árabe. Su origen remoto se encuentra en una voz sánscrita relacionada con el color azul oscuro.
Laca y lacre
Laca procede del árabe hispánico lákk, tomado del árabe, que a su vez la recibió del persa lāk y este del sánscrito lākṣā. La palabra designaba una sustancia resinosa utilizada para producir un barniz duro y brillante. De la misma familia procede lacre, la pasta que tradicionalmente se derretía para cerrar y sellar cartas o documentos.
Avatar
La historia de avatar muestra cómo una palabra puede adquirir un significado nuevo al pasar de una cultura a otra. Procede del sánscrito avatāra, ‘descenso’ o ‘encarnación de un dios’, y en el hinduismo se aplica especialmente a las encarnaciones terrestres de una deidad.
En el mundo digital, un avatar es la representación gráfica con la que una persona se identifica en una plataforma, una red social, un videojuego o un entorno virtual. Este significado informático, que no aparecía en el Diccionario de la lengua española cuando se publicó originalmente este artículo, ya está incorporado al diccionario académico.
Rajá, marajá y otras huellas del sánscrito
Rajá procede de una voz sánscrita que significa ‘rey’ o ‘soberano’. Marajá incorpora el elemento mahā, ‘grande’, por lo que equivale aproximadamente a ‘gran rey’. De esta palabra surge la expresión vivir como un marajá, que utilizamos para referirnos a alguien que vive rodeado de lujo y comodidades.
Otros términos de origen sánscrito han entrado en el español desde ámbitos tan diferentes como la botánica, los textiles, los juegos, la religión o las nuevas tecnologías. Algunos conservan un significado cercano al original; otros han experimentado transformaciones profundas durante su recorrido.
Un viaje de siglos entre lenguas
Palabras como karma, yoga, mantra, ajedrez, añil, laca o avatar muestran que el vocabulario español es también un mapa de contactos culturales. Detrás de cada término puede haber siglos de viajes, intercambios comerciales, traducciones y cambios de significado.
La presencia del sánscrito en español no es comparable en cantidad a la del latín o el árabe, pero sí resulta reveladora. Nos recuerda que las palabras rara vez permanecen encerradas en una sola lengua y que, al desplazarse, transportan consigo fragmentos de la historia de las sociedades que las han utilizado.
Referencias
- Corominas, Joan (1990): Breve diccionario etimológico de la lengua castellana. Madrid: Gredos.
- Real Academia Española y Asociación de Academias de la Lengua Española: Diccionario de la lengua española.
- El latín en el mundo de las finanzas – 05/08/2019
- «Sco pa tu manaa» y otras expresiones que han surgido de Twitter – 01/08/2019
- Anglicismos (innecesarios) del sector audiovisual – 25/07/2019













