Tarifas de traducción, automatización e impagos
La presión sobre las tarifas no procede de una sola causa. Se combinan automatización, competencia global, compras basadas en precio, cambios en la demanda y riesgo de impago. Para mantener una actividad viable hay que medir costes y seleccionar encargos, no limitarse a aumentar volumen.
Riesgos del modelo
| Riesgo | Efecto | Respuesta |
|---|---|---|
| Tarifa insuficiente | Menos tiempo para revisión y formación | Calcular un mínimo sostenible |
| Trabajo no facturable | Rentabilidad inferior a la prevista | Registrar gestión, cambios y consultas |
| Automatización indiscriminada | Errores y exposición de datos | Evaluar riesgo y mantener revisión humana |
| Plazos largos de pago | Tensión de tesorería | Definir condiciones y límites de crédito |
| Impago | Pérdida del trabajo y costes de reclamación | Verificar cliente y conservar aceptación escrita |
La tecnología cambia el trabajo
Las herramientas pueden aumentar productividad y hacer económicamente viable traducir más contenido. Al mismo tiempo, reducen el valor de tareas repetitivas y elevan la importancia de especialización, revisión, privacidad y responsabilidad. El uso de material confidencial exige garantías, no simples promesas de eficiencia.
Reducir el riesgo comercial
Antes de empezar deben confirmarse identidad, alcance, precio, impuestos, plazo y pago. El volumen futuro no compensa una tarifa inviable hoy. Diversificar clientes y reservar recursos para periodos sin encargos protege mejor que depender de un único comprador.
Artículo revisado y actualizado en septiembre de 2026.












Estimado León,
acabo de conocer tu blog a través del grupo «algo más que traducir» de Facebook. Soy traductora jurado de inglés; eso sí, un tanto particular porque el inglés es my afición desde siempre –y complemento económico ahora– pero soy sobre todo abogado en ejercicio.
Anda un tanto ocupada en este momento, pero no me resisto a saludarte y a felicitarte por lo (poco) que he podido leer y prometo continuar en cuanto tenga un rato.
Hasta pronto, MARÍA JOSÉ RIERA
Hola:
Gracias por leer el blog. Lo de estar ocupada no es mala noticia en estos tiempos que corren 🙂
Saludos,
Leon Hunter
O sea, que no vemos tarifas por ningún lado. Uno de los principales problemas con respecto a la traducción es el secretismo estúpido con respecto a la tarificación por palabra. Muchos de los traductores freelance hemos tenido que buscarnos la vida para poner un precio por palabra pues no existe ningún lugar en el que consultarlo. Por tanto, este artículo está muy bien pero sigue siendo una visión «por encima» de lo que es importante. Habría que apoyar un poco más a los traductores cuando empiezan y decir las cosas claramente sin andarnos con rodeos.
Perdón, me alteré y comenté antes de leerlo del todo. Pido disculpas.
>O sea, que no vemos tarifas por ningún lado.
Pues incluso hay un enlace a mi página web que pone «tarifas de traducción» aunque estoy pensando en subirlas, eso sí 🙂 Y más tras la redacción de este artículo 🙂
Un saludo,
Leon Hunter
Muy buen artículo (y blog en general), Leon, enhorabuena.
Estimado Leon:
Yo también acabo de conocer tu blog a través de una compañera de trabajo de Facebook. Un artículo muy interesante. Intentaré seguir leyendo tu blog.
He visto que también eres administrador de la lista Traducción en España, ¿puedes ayudar a suscribirme? No hay manera, mando la orden por correo electrónico pero me dice que esa lista no existe.
Muchas gracias,
Patricia
Leon:
¡Bonísimo post, sí señor!
Hola León:
Te conocía de seguirte en Twitter y, además, de la lista de distribución de traducción. Sin embargo, no sabía que tuvieses un blog. Ahora ya lo sé y me lo añado a mi lista de «blogs a seguir» 🙂
Excelente artículo, lleno de verdades.
Lo de las tarifas, sigo sin entender el secretismo, que nos perjudica tanto. Tal vez los que insisten en este secretismo creen que no cobran suficiente. O tal vez saben que cobran más que nadie y tienen miedo a las represalias. Pero si es esto último, creo que sería todo lo contrario: si eres bueno y tu cliente te lo paga, ¿para qué cobrar menos? ¿Acaso una gran multinacional no paga a los mejores abogados para hacer el mejor trabajo? ¿Acaso alguien se queja de que los futbolistas cobren cifras descomunales y que, encima, se les «considere» mejores porque cobran más que otros jugadores? Pues yo también quiero eso, oiga.
Es verdad que la crisis casi está perjudicando más a los autónomos que a ningún otro tipo de trabajador (bueno, diría que los de ETT deben estar por ahí). Al fin y al cabo, si llevas 20 años en una empresa y te echan, te pagan indemnización. Si nosotros tenemos que cerrar el chiringuito, no recibimos ni un duro. Pero también creo que es precisamente ahora cuando tenemos la mejor oportunidad de intentar hacer un cambio en la industria y en la forma de trabajar de muchas empresas que, tal vez, acudirían a agencias u otras empresas. En nuestra mano está convencerles que, con un autónomo, consigue lo mismo, o incluso más, que yendo a otra empresa, ya que, no solo puede conseguir un profesional específico en un campo muy particular (y aquí ya no me refiero solo a traductores especializados en física cuántica, sino a cualquier otro profesional autónomo), sino que, además, evitará tener que pasar por varios intermediarios, cada uno de los cuales les pedirán que les paguen sus correspondientes comisiones.
Sí, al mal tiempo, buena cara. Y poner buena cara depende de nosotros mismos. Sonreíd, y la vida os sonreirá 🙂
No entiendo este empeño en tener en mente siempre unas tarifas fijas y por palabra. A los clientes eso les importa un pepino, lo que quieren saber es cuánto les va a costar la broma al final, así que el hecho de hablar de tarifas por palabra con ellos no me parece una buena idea. Creo que cada presupuesto puede ser una apuesta en plan póker. Y en la que el precio final se base no sólo en aplicar un cierto importe por palabra, sino también las ganas que tengamos de obtener ese encargo. Cuantas menos ganas, más se puede tirar para arriba 😉 Y, por supuesto, partir de un precio por palabra (para el recuento nuestro privado) irrisorio simplemente no sale a cuenta. Quien tenga ganas de traducir sin importarle las ganancias siempre puede hacerlo gratis y para sí mismo.
Otra cosa: me temo que con muchos de tus posts están haciendo publicidad gratuita a esas agencias de las que tanto despotricamos entre colegas. Párate a pensar qué conclusiones puede sacar un cliente que lea esos nombres asociados a la idea de «rápido y barato». Ten en cuenta que no todo el mundo compra café de comercio justo. Pues lo mismo con las traducciones.
«Ten en cuenta que no todo el mundo compra café de comercio justo. Pues lo mismo con las traducciones.»
Sí, pero igual se cortan un poco más cuando se enteran de los niños de Nicaragua que cobran un dólar al día 🙂
Saludos,
Leon Hunter
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