Cómo preparar un buen CV de traductor
Un buen currículo debe permitir que quien lo recibe comprenda rápidamente qué sabes hacer, qué experiencia tienes y para qué tipo de trabajo puedes resultar adecuado. No consiste en acumular titulaciones, programas y competencias, sino en presentar información clara, pertinente y creíble.
En el caso de los traductores, el propio CV funciona además como una primera muestra profesional. La redacción, la coherencia, la precisión y la presentación dicen mucho sobre la atención que esa persona puede prestar a un encargo.
No es lo mismo buscar empleo que ofrecer servicios como autónomo
El primer paso es pensar quién recibirá el currículo. No debe presentarse exactamente la misma información para solicitar un puesto en plantilla que para ofrecer servicios profesionales a una agencia de traducción.
Quien opta a un puesto debe destacar su formación, experiencia, competencias y adecuación a las funciones anunciadas. Quien se presenta como traductor autónomo debe indicar con claridad sus combinaciones lingüísticas, especialidades, disponibilidad, herramientas de trabajo y capacidad para facturar.
Una presentación genérica como «Estoy interesado en colaborar con su prestigiosa empresa y quedo disponible para cualquier proyecto» aporta muy poca información. Resulta más útil escribir algo como: «Soy traductora autónoma de inglés y francés al español, especializada en documentación médica. Trabajo habitualmente con informes clínicos y consentimientos informados, utilizo Trados y puedo facturar en España».
Adaptar el currículo no significa inventar una personalidad diferente para cada oferta. Significa ordenar y destacar lo que interesa a ese destinatario.
Las combinaciones lingüísticas deben entenderse a primera vista
Uno de los datos más importantes puede quedar sorprendentemente confuso. No basta con incluir una lista de idiomas: hay que explicar desde qué idiomas se traduce y hacia cuál.
Inglés y francés al español.
Español: lengua materna.
Inglés: lengua de trabajo habitual.
Francés: nivel C1 acreditado y experiencia en traducción administrativa.
Las estrellas, barras y porcentajes suelen ser poco informativos. Cinco estrellas en inglés no aclaran si se está hablando de comprensión, expresión oral o capacidad profesional para traducir. También conviene evitar ofrecer traducción hacia una lengua extranjera como si fuera equivalente a traducir hacia la lengua materna, salvo que exista una competencia verdaderamente bilingüe que pueda demostrarse.
El CV también será evaluado como texto
Las faltas de ortografía, las erratas y las incoherencias resultan especialmente perjudiciales en el currículo de un traductor. El seleccionador no espera una obra literaria, pero sí un documento claro y revisado.
Conviene comprobar que todas las fechas sigan el mismo formato, que los nombres de idiomas y programas estén escritos de manera uniforme y que la puntuación sea coherente. También es recomendable pedir a otra persona que lo revise, porque después de leer muchas veces un documento resulta fácil dejar de ver sus errores.
Incluso el nombre del archivo cuenta. Nombre_Apellido_CV_traduccion.pdf produce una impresión más profesional que CV_final_bueno_ahora_si_3.pdf.
Breve, relevante y fácil de leer
Un currículo no mejora por incluir todo lo que se ha hecho desde la adolescencia. Para la mayoría de los perfiles, una o dos páginas deberían bastar. La experiencia más reciente y relacionada con el puesto debe ocupar más espacio que los trabajos antiguos o poco pertinentes.
La maquetación tampoco necesita ser espectacular. Lo importante es que la experiencia, la formación, los idiomas y las competencias técnicas puedan localizarse con facilidad. Las columnas muy estrechas, los gráficos decorativos y las plantillas recargadas pueden dificultar la lectura e incluso dar problemas en los sistemas automáticos de selección.
Europass puede ser útil cuando lo solicita una administración, una institución europea o una convocatoria concreta. Para otras candidaturas suele funcionar mejor un CV adaptado, sobrio y enviado en PDF. Si se presenta a través de una plataforma de empleo, conviene utilizar una estructura sencilla que pueda interpretar correctamente un sistema ATS.
¿Hay que incluir una fotografía?
Depende del país y del tipo de candidatura. En España todavía es habitual encontrar currículos con fotografía, pero no es obligatoria. En países como el Reino Unido o Estados Unidos suele ser preferible no incluirla para evitar posibles sesgos durante la selección.
Tampoco suele ser necesario indicar la edad, el estado civil, el número de hijos u otros datos personales que no tengan relación directa con la capacidad profesional.
Las competencias deben explicarse
Una lista interminable de programas no demuestra que se sepan utilizar. Es mejor diferenciar entre las herramientas de uso habitual, aquellas que se conocen de forma básica y las que se están aprendiendo.
Trados Studio: uso habitual en proyectos de traducción y revisión.
Xbench: controles de terminología, cifras e inconsistencias.
memoQ: conocimientos básicos y experiencia en dos proyectos para agencias.
InDesign: capacidad para revisar el texto traducido, sin experiencia profesional en maquetación.
Entre las competencias que pueden interesar actualmente se encuentran el uso de herramientas de traducción asistida, memorias de traducción, bases terminológicas, controles automáticos de calidad y distintos formatos de archivo. También son importantes la capacidad de investigar, cumplir plazos, comunicarse con el cliente y proteger la información confidencial.
La productividad puede mencionarse, pero con cuidado. Las cifras de palabras traducidas al día dependen del tipo de texto, la dificultad, el formato y el trabajo de revisión necesario. Una cifra aislada no demuestra por sí sola que alguien trabaje bien.
La especialización necesita pruebas
Decir que se está especializado en traducción jurídica, médica, financiera, técnica, audiovisual y de marketing puede producir el efecto contrario al deseado, especialmente cuando se tiene poca experiencia.
La especialización debe apoyarse en formación, experiencia o conocimientos concretos. Es más creíble indicar que se han traducido contratos mercantiles, poderes y estatutos sociales durante tres años que declararse simplemente «especialista en traducción jurídica».
La confidencialidad no impide explicar la experiencia. Se pueden mencionar los tipos de documentos, sectores y responsabilidades sin identificar a los clientes finales ni revelar información reservada.
La experiencia debe explicar qué se hizo
Incluir el nombre de una empresa y unas fechas no siempre permite comprender el trabajo realizado. Conviene explicar brevemente las funciones, los idiomas, los documentos y las responsabilidades.
Una frase como «realización de múltiples tareas y gestión de clientes importantes» dice muy poco. Resulta más informativo escribir: «Traducción y revisión de documentación jurídica del inglés al español; preparación de archivos en Trados, asignación de proyectos a colaboradores y control de plazos y entregas».
Los logros también necesitan contexto. Porcentajes como «aumenté la productividad un 50 %» o «conseguí una satisfacción del cliente del 100 %» resultan dudosos si no existe una forma clara de justificarlos. Puede ser más convincente explicar que se creó un glosario de 600 términos para un cliente recurrente o una lista de comprobación para controlar cifras, fechas y nombres.
Las muestras de traducción pueden ser útiles
Quien todavía tiene poca experiencia puede preparar una muestra breve relacionada con su especialidad. Debe indicarse claramente que es una traducción realizada como muestra y utilizarse un texto que pueda reproducirse legalmente.
Nunca se deben enviar traducciones de clientes ni documentos confidenciales para demostrar experiencia. Haber trabajado con un documento no autoriza a compartirlo.
La inteligencia artificial puede ayudar, pero no debe inventar la trayectoria
La inteligencia artificial puede servir para ordenar información, reducir repeticiones o detectar frases confusas. El problema aparece cuando se utiliza para crear un perfil profesional más atractivo que el real.
Expresiones como «profesional altamente cualificado, proactivo, resiliente y orientado a resultados» suenan bien, pero no explican qué idiomas traduce la persona, qué documentos conoce ni cuánta experiencia tiene.
Traductora de inglés al español con cuatro años de experiencia. Desde 2023 trabajo principalmente con contratos, poderes notariales y documentación societaria para agencias españolas.
Todo lo que aparece en el currículo debe ser verdadero y poder explicarse durante una entrevista o una prueba. Tampoco deberían introducirse nombres de clientes, documentos confidenciales ni datos personales de terceros en una herramienta externa sin conocer sus condiciones de privacidad.
El correo de presentación también forma parte de la candidatura
Un CV cuidado pierde fuerza si llega acompañado de un correo genérico, mal redactado o enviado sin explicar el motivo del contacto.
No hace falta escribir una carta excesivamente larga ni fingir entusiasmo por una empresa que apenas se conoce. Basta con explicar quién eres, qué puedes ofrecer y por qué tu perfil puede resultar pertinente para ese destinatario.
El correo, igual que el currículo, será evaluado como una muestra de tu capacidad para comunicarte profesionalmente.
La prueba de traducción
Algunas empresas y agencias solicitan una prueba antes de contratar o incorporar a un profesional. Es una práctica habitual siempre que la prueba tenga una extensión razonable y sirva realmente para evaluar la capacidad del candidato.
Una prueba breve puede ayudar a comprobar la calidad de la traducción, la investigación terminológica y la atención al detalle. En cambio, un documento largo o dividido entre muchos candidatos puede parecerse más a un encargo gratuito que a una prueba de selección.
Antes de realizarla conviene conocer el idioma, la especialidad, la finalidad y los criterios de evaluación.
El título universitario ayuda, pero no basta
La formación en Traducción e Interpretación proporciona una base valiosa, pero el título no demuestra por sí solo que una persona esté preparada para cualquier puesto.
La experiencia, la especialización, el dominio real de los idiomas, la capacidad tecnológica y la actitud profesional también cuentan. Una persona recién graduada no necesita fingir una trayectoria que todavía no tiene. Puede presentar con honestidad sus prácticas, proyectos académicos, formación complementaria y áreas en las que desea especializarse.
Un currículo sencillo, concreto y verdadero resulta más convincente que otro lleno de herramientas, adjetivos y competencias que el candidato no sabría defender. Su objetivo no es presentar a una persona extraordinaria, sino ayudar al destinatario a comprender rápidamente qué sabe hacer y si puede confiar en la información aportada.
Qué debe aparecer en el encabezado
El encabezado tiene que explicar el servicio, no limitarse a reproducir una titulación. Una formulación como «Traductora jurídica y financiera de inglés y francés a español» permite entender de inmediato las combinaciones y especialidades. Si existe un nombramiento oficial, debe indicarse el idioma, el organismo y el país correspondientes.
| Formulación genérica | Información más útil |
|---|---|
| Traducción jurídica | Contratos, poderes y documentación societaria |
| Traducción médica | Informes clínicos y productos sanitarios |
| Traducción financiera | Cuentas anuales, auditorías e informes bancarios |
| Traducción académica | Expedientes, títulos y programas de asignaturas |
Herramientas y capacidad de producción
No hace falta mencionar el ordenador, el escáner o la conexión a Internet. Sí conviene indicar las herramientas de traducción asistida, terminología, subtitulación, maquetación o gestión que se dominan realmente. La lista debe corresponder a la experiencia: acumular nombres de programas que apenas se han utilizado resta credibilidad.
Normalmente no es necesario incluir una tarifa universal ni prometer una productividad diaria fija. El precio y el ritmo dependen de la combinación lingüística, la especialidad, el formato, el plazo y los servicios adicionales. Es preferible valorar el encargo después de revisar los archivos.
Coherencia con LinkedIn y la presencia profesional
Las agencias y los clientes pueden contrastar el CV con LinkedIn, una web, directorios profesionales o publicaciones. Las fechas, combinaciones, titulaciones y especialidades deben ser coherentes en todos esos canales.
Una web o un portfolio pueden completar la información, pero nunca deben mostrar traducciones de clientes, datos personales ni documentos confidenciales sin permiso. Cuando se presentan muestras, deben ser propias, autorizadas o creadas expresamente para ese fin.
Protección de datos y verificación de identidad
No es necesario incluir el domicilio completo, el documento de identidad, la fecha de nacimiento ni el estado civil. La fotografía también puede omitirse, especialmente en candidaturas internacionales.
Si una plataforma solicita un vídeo o una verificación de identidad, conviene comprobar para qué se utilizarán la imagen y los datos, cuánto tiempo se conservarán y si se pretende reutilizarlos para otros fines. El candidato no debería aceptar una cesión ilimitada simplemente para participar en un proceso.
La suplantación de identidad y los currículos copiados también afectan al sector. Utilizar un correo profesional, mantener perfiles coherentes y facilitar acreditaciones verificables ayuda a generar confianza. Las agencias, por su parte, deben comprobar la identidad antes de entregar documentación confidencial.
La inteligencia artificial no puede inventar la candidatura
Las herramientas de inteligencia artificial pueden ayudar a ordenar, resumir o adaptar el texto, pero el resultado debe revisarse. No deben inventar clientes, proyectos, cifras, certificados ni competencias. Tampoco conviene llenar el CV de expresiones genéricas como team player, self-starter o work under pressure si no se explican mediante hechos concretos.
El mejor currículo no es el más largo ni el más llamativo, sino el que permite decidir con rapidez qué servicios ofrece el profesional, en qué ámbitos aporta valor y qué información respalda sus afirmaciones.
Artículo revisado y actualizado en septiembre de 2026.












Gracias por mencionarme, Leon. Después de 20 años leyendo CV para mi empresa, tengo material de esto para hacer una tesis, como te puedes imaginar… Asimismo, llevo haciendo pruebas a traductores desde hace también 20 años con registros guardados de todos ellos y de universidades específicas, y te sorprendería ver los resultados de algunas universidades de «campanillas».
Todo depende del interés y de la capacidad del alumno, más que de una u otra universidad. Te pongo un ejemplo: en la UAX existe una asignatura específica en el último curso en el que se dedican unas 50 horas a enseñarles a los alumnos la realidad del sector y lo que se van a encontrar: elaboración y recomendaciones de CV, cálculo de tarifas, búsqueda de empleo, etc. En definitiva, todo aquello que el egresado debe saber para que no se le caiga todo encima de golpe. La imparten dos profesores: un traductor autónomo de larga trayectoria en el sector y otro más —yo mismo— que les muestra la otra parte del sector: la empresa y lo que conlleva. Además, tienen 30 horas aparte de orientación profesional en las que les van a hablar traductores, intérpretes, asociaciones (Asetrad suele ser un asiduo), empresas, revisores, etc.
Quiero decir con esto que se pone todo a disposición de los alumnos, con muchas horas, pero hay algunos a quienes les parece importar poco. Los nuevos programas adaptados a Bolonia, por ejemplo, contemplan muchas asignaturas eminentemente prácticas y orientadas a la incorporación al sector. Si luego el alumno no lo aprovecha, échale la culpa al maestro armero… Y lo mismo te digo de las demás universidades, en mayor o menor medida.
Una precisión, ya de paso: yo no dirijo el curso de productividad, sino Sergio Calvo —como figura en su programa en la web— y no está dirigido necesariamente a los alumnos de la UAX, sino a todo el universo, y está pensado principalmente para que el traductor —autónomo o contratado— puede mejorar su capacidad como traductor en el día a día. La palabra «productividad» no se refiere únicamente a hacer más palabras, como muestra el programa.
Saludos.
Juanjo
Un ejemplo real: al impartir clases en la UAX y otras, suelo fijarme en los que considero potencialmente buenos traductores, y una de ellas en unas prácticas veraniegas en mi empresa (iba a empezar cuarto curso) una alumna de la UAX llegó a las 3200 palabras diarias de media (y con una calidad bastante buena). Obviamente, la fiché en cuanto acabó la carrera y sigue con nosotros. Otros no llegaron a la mitad. Por eso decía lo de la persona, y no de la universidad: y te hablo con un registro de revisiones de pruebas próximo a los 500 traductores registrados desde el año 2000 (los anteriores por desgracia no los tenía registrados…).
Hola, Juanjo:
Gracias por el comentario y las explicaciones programáticas de la UAX. No quería ser injusto pero, la verdad, es que he visto cosas que me han parecido preocupantes en los CV (sobre todo los de mi propia universidad: CES Felipe II) y lo he mencionado porque creo que es una manera de concienciar al alumnado y al profesorado y que lo vayan viendo y analizando para corregir el problema.
Si nadie dice nada, nunca se va a actuar.
Por otra parte, entrevisté en inglés a todos los candidatos que llegaron a la «segunda fase» y me pareció que era mejorable el nivel de inglés de muchas personas pero, al tratarse de una prueba oral o hablada no lo he mencionado en el post.
«La palabra “productividad” no se refiere únicamente a hacer más palabras, como muestra el programa»
Estoy de acuerdo, pero ya que facturamos por palabra y estoy hablando de traductores (no de gestores o de otras funciones) es uno de los principales baremos objetivos de esa productividad.
«… una alumna de la UAX llegó a las 3200 palabras diarias de media (y con una calidad bastante buena). Obviamente, la fiché en cuanto acabó la carrera y sigue con nosotros.»
Pues a ver si dejas algo para los demás 🙂 Pásanos alguno/a de esos alumnos 🙂
Saludos,
Leon Hunter
Hola, Leon:
Gracias por esta entrada. En estos momentos me encuentro buscando trabajo y he tomado nota de algunos detalles como ubicar la foto en el lado izquierdo. Sin embargo, ¿has pensado que puede que no se incluya la fotografía por la igualdad de oportunidades y esas normas sobre todo anglosajonas? Para cualquier puesto en RU o EEUU mis compañeros que trabajan ya allí me tienen prohibidísimo poner fotografía.
Por otra parte, acerca de la productividad, yo tuve la suerte de contar con un gran profesor en la Universidad de Granada que nos presionó durante todo un curso para que aumentáramos la productividad tanto en velocidad como en calidad. A final de curso traducíamos una media de 2000 palabras diarias y, gracias a eso, actualmente tengo una media de 3000 palabras diarias sin mucha experiencia profesional tras licenciarme. A ver si toman nota el resto de universidades…
has pensado que puede que no se incluya la fotografía por la igualdad de oportunidades y esas normas sobre todo anglosajonas? Para cualquier puesto en RU o EEUU mis compañeros que trabajan ya allí me tienen prohibidísimo poner fotografía.
Era una simple observación peregrina sobre aspectos estéticos pero no tiene mayor importancia.
Dudo que con los cambios de Bolonia la cosa mejore… Básicamente el problema es que se espera que la universidad ejerza de escuela técnica o dé una formación profesional. Luego para traducción ponen las notas de corte que ponen y entran maquinitas de estudiar que se creen que estudiando mucho lo tienen todo hecho y que, como se han matado a estudiar, se lo merecen todo.
Los másters… a mi entender otro timo, se ve que se han dado cuenta de que pueden sangrar más a la gente y sobrecualificarla todavía más haciéndolos -si cabe- aún más incontratables. Y si no veremos de aquí a 5 años qué niveles de preparación arrojan los nuevos y maravillosos másteres que nos ofertan ahora…
De toda la gente que conocí mientras estudiaba traducción en Alicante (que fue mucha, porque me lo tomé con tranquilidad) conozco casos contaditos que trabajen directamente como traductores, y no es cosa de asombro: para empezar no se distinguía especialización (se estudiaba en bloque tanto traducción como interpretación) y uno salía de allí sin saber ni traducir ni interpretar. De hecho, las nuevas generaciones que llegaban fresquitas de la ESO, a veces ni tan sólo tenían una competencia lingüística alta en su propia lengua materna.
La obsesión por el catalán que muestran las universidades valencianas y catalanas tampoco ayuda mucho a tener un dominio en la lengua materna, más bien crean una dualidad que desenfoca aún más el control que se pueda tener sobre la propia lengua. Vamos, que querer tener lengua materna A1, lengua materna A2 y luego ser traductores y además intérpretes de una lengua B y de otra C (¡y conocimientos de otra más!) es poco menos que una quimera. Eso sí, puedo decir que ningún profesor me exigió tanto como los que tuve en catalán.
Para colmo, te «regalaban» la certificación de traductor jurado, con lo que la gente salía -sale- al mercado aún más endiosada.
Yo ni me planteaba traducir en el futuro -ni me lo planteo, oiga- ni interpretar, y puedo decir que mi nivel de idiomas sólo ha llegado al nivel de competencia que quería alcanzar muchos años después de acabar la carrera. Y ahora que podría dedicarme a ello he comprobado que los idiomas son mucho más útiles como baza secundaria y puedo dedicarme a otras cosas, ganando más y sufriendo menos.
Y la verdad, viendo cómo está el panorama de la traducción: la demanda real; el exceso de personal «oficialmente» cualificado -que no cualificado en realidad-; la «excesiva voluntariosidad» de los clientes a la hora de pagar; el tener que justificar el sistema de trabajo para poder cobrar; el perder tiempo en hacer presupuestos ajustados y que el encargo se lo acabe llevando «el sobrino de Fulanita, que pasó dos veranos en Inglaterra y me lo hace por 50 euros»… Pues no, no me apetece nada.
Por cierto, criticas las erratas en los CVs y se te escapa alguna como esta de número «En este caso buscaba persona jóvenes»…
Saludos,
Por cierto, criticas las erratas en los CVs y se te escapa alguna como esta de número “En este caso buscaba persona jóvenes”…
Al principio decía una persona joven y luego lo cambié a «personas jóvenes» ya que finalmente he contratado a dos, cosa que no tenía decidido cuando empecé a redactar el artículo.
Alguna errata hay siempre (en mis textos también). Por eso es conveniente que todo lo relea otra persona.
De todas formas hay una diferencia bastante grande entre una entrada de blog escrita un domingo por la tarde y un CV.
Saludos,
Leon Hunter
«Para cualquier puesto en RU o EEUU mis compañeros que trabajan ya allí me tienen prohibidísimo poner fotografía.»
De todas formas, ahondando un poco en esa cuestión no estoy muy de acuerdo con ese tipo de normas «políticamente correctas». Mucha gente en Reino Unido (de Estados Unidos no puedo hablar) tampoco les ve gran sentido. Yo pongo todo: el sexo, la edad, el estado civil y la foto y si quieren discriminar por eso, pues ellos se lo pierden… 🙂
Saludos,
Leon Hunter
Muy buen resumen y muy buen rapapolvos.
Solo discrepo en una cosa: El currículo europeo es un auténtico truño. He tenido que traducir varios y las he pasado muy mal para saber dónde empezaba y dónde acababa cada puesto porque todo se pone en el mismo tamaño y apenas se diferencian con negrita… Para mí es un no-no. Los que he traducido, he acabado poniendo negritas y añadiendo más espacios de los que vienen para que se pueda ver un poco a simple vista cada una de las cosas.
Lo de la foto, aquí en Reino Unido no se lleva mucho, con eso de que no quieren tener prejuicios con nadie y si ven tu foto y eres negro/asiático/hispano/eslavo a lo mejor les influencia a la hora de llamarte para una entrevista… Ah, «makes pefect sense», si un caso, ¿no sería al revés? 🙂 En fin. Yo no les hice mucho caso, y siemrpe he puesto mi foto (arriba a la derecha, pero visto lo que me dices, estoy por cambiarla de sitio), y parece ser que ha servido para que me diesen una oportunidad con mi primer trabajo y, ya más adelante, para que me llamasen en un par de sitios a los que envié mi currículo.
En fin, que con tu entrada hay mucho por digerir. Creo que tendré que leerla de nuevo con mi currículo al lado para repasarlo 😉
Un abrazo.
En la universidad no te enseñan a ser productivo, o al menos a mí en la UJI hace seis años no me lo enseñaron. Se traducían unas 300 palabras de una semana para otra por asignatura, con un máximo de 900 contando todas las asignaturas o quizá 1200 si te coincidía alguna optativa. En la universidad no se prima la cantidad, sino la calidad. Es como si hicieras una prueba tras otra, no encargos reales. Al fin y al cabo, tiene que servir la traducción semanal para rellenar dos horas de clase con comentarios y debates. Esto se arregla en el último curso con las prácticas en empresa, aunque unos lo aprovechan más que otros según dónde hagan las prácticas.
Entiendo que en tu empresa necesites gente con un nivel de inglés cercano al Proficiency, pero no en todas las universidades se llega a eso. En la UJI, si tenías buen fondo, podías acercarte a este nivel (quizá un 5% de la clase), pero la mayoría de gente no llegaba. De hecho, muchos se quedaban algo por encima del First Certificate, sin más. Al fin y al cabo, a pesar de ser el inglés la lengua B, te podías especializar más bien en lengua C o en traducción A1A2, por ejemplo. En Alicante, por el contrario, podías tener el inglés como lengua C directamente, según la variedad a la que accedieras: francés o alemán. De hecho, para tener inglés como lengua B, tenías que ser casi casi un cerebrito, dada la absurda nota de corta que pedían, razón por la cual huí al norte.
Finalmente, me alegra saber que mi CV cumple todos los requisitos que enumeras. De hecho, en su día hice minería de datos descargando CV a mansalva y observando qué podía aprovechar de los mejores.
PD: Marea muchísimo que los comentarios estén en orden cronológico inverso. Es lo más lógico y útil, pero como la mayoría de blogs (y en el correo y los foros) hacen lo contrario…
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