Cómo ahorrar en una traducción jurada sin correr riesgos
El precio de una traducción jurada puede variar mucho dependiendo del documento, el idioma, la extensión y el plazo de entrega. Es lógico buscar formas de reducir el coste, pero algunos supuestos «trucos» pueden terminar provocando el rechazo de la traducción y obligar a pagar de nuevo.
La mejor forma de ahorrar no consiste en buscar a alguien que traduzca el documento para que después un traductor jurado se limite a sellarlo. Un traductor jurado certifica la fidelidad de la traducción y asume la responsabilidad sobre todo su contenido. Por eso debe revisar íntegramente el documento original y la traducción, corregir cualquier error y comprobar nombres, cifras, sellos, anotaciones y demás elementos relevantes.
Aunque se entregue una traducción previamente preparada, esa revisión puede exigir tanto trabajo como traducir el documento desde el principio. Incluso puede resultar más lenta si el texto contiene errores o utiliza una terminología inadecuada. Una traducción realizada por una persona que no sea traductora jurada puede servir como referencia, pero no se convierte en jurada simplemente porque alguien añada después un sello.
Cuéntanos para qué organismo necesitas la traducción
Cuando solicitamos saber ante qué organismo se va a presentar la traducción, no es una pregunta cotilla. Es una información importante para preparar correctamente el encargo y evitar que el cliente traduzca más documentos de los necesarios.
En Leon Hunter intentamos asesorar siempre al cliente sobre este punto. Nuestra experiencia con consulados, registros civiles, universidades, juzgados y administraciones nos permite dar algunas pistas sobre los documentos que suelen traducirse en cada procedimiento y aquellos que, en ciertos casos, podrían no ser necesarios. También podemos advertir si normalmente se exige traducir una apostilla, el reverso del documento o alguna página adicional.
La decisión definitiva corresponde al organismo destinatario. Por eso, si existen dudas, recomendamos confirmar directamente sus requisitos. No podemos garantizar que una administración acepte una determinada selección de documentos, pero conocer el trámite nos permite preparar un presupuesto más ajustado y detectar posibles traducciones innecesarias antes de empezar.
No conviene, sin embargo, eliminar por cuenta propia párrafos, sellos, anotaciones o fragmentos que parezcan poco importantes. Una traducción parcial puede ser posible en algunos casos, siempre que el organismo destinatario la acepte y que quede claramente identificado qué contenido se ha traducido. Nunca debe presentarse como una traducción completa si no lo es.
En documentos judiciales, policiales, académicos o administrativos, una expresión aparentemente secundaria puede tener consecuencias importantes. Omitirla para reducir el número de palabras puede provocar el rechazo del documento o, en el peor de los casos, ofrecer una imagen incompleta de su contenido.
Envía todos los documentos a la vez
Para recibir un presupuesto preciso, es recomendable enviar desde el principio el documento completo, incluidas las páginas en blanco que contengan sellos, el reverso, las apostillas y cualquier documento adjunto que pueda necesitar traducción.
Si se envían los documentos por partes, puede descubrirse después que faltaba traducir una apostilla, una diligencia o una página adicional. Esto genera nuevos encargos, plazos y costes mínimos. Cuando toda la documentación se presenta conjuntamente, el profesional puede delimitar mejor el trabajo y detectar textos repetidos que quizá puedan aprovecharse.
También es importante que las imágenes sean nítidas, estén bien orientadas y no tengan márgenes recortados. Una fotografía borrosa o un sello incompleto puede obligar a pedir nuevos archivos y retrasar la entrega.
Evita los encargos urgentes
La urgencia suele ser una de las principales causas del aumento de precio. Siempre que sea posible, conviene solicitar la traducción en cuanto se conozca la fecha del trámite y no esperar hasta el último momento.
Planificar el encargo también deja tiempo para comprobar si se necesita apostillar o legalizar el documento antes de traducirlo. Hacerlo en el orden equivocado puede obligar a ampliar o repetir la traducción posteriormente.
Aprovecha la traducción jurada electrónica
La normativa española permite entregar traducciones juradas firmadas electrónicamente. Cuando el organismo destinatario acepta este formato, un PDF con firma electrónica puede evitar los gastos de impresión, desplazamiento y mensajería.
Además, el mismo archivo electrónico original puede presentarse ante diferentes organismos si cada uno acepta este sistema. Es importante conservar el PDF firmado sin modificarlo, porque cualquier cambio puede afectar a la validación de la firma electrónica.
| Decisión | Posible ahorro | Precaución |
|---|---|---|
| Confirmar previamente qué documentos se exigen | Evita traducciones innecesarias | Debe confirmarlo el organismo destinatario |
| Enviar todos los documentos juntos | Reduce ampliaciones y encargos separados | Hay que incluir reversos, sellos y apostillas |
| Facilitar archivos completos y legibles | Evita retrasos y trabajo adicional | No deben recortarse partes del documento |
| Pedir un plazo normal | Evita posibles suplementos por urgencia | Conviene prever también la apostilla o legalización |
| Elegir entrega electrónica | Ahorra impresión y mensajería | El destinatario debe aceptar el PDF firmado |
| Aportar traducciones anteriores como referencia | Puede facilitar el trabajo | No sustituyen la revisión completa del profesional |
| Solicitar solo las copias necesarias | Evita gastos posteriores | Conviene decidir desde el principio si se necesita papel |
Conserva bien la traducción
Una traducción jurada no caduca por sí misma, aunque el documento original sí puede dejar de ser válido para determinados trámites. Por eso es recomendable conservar tanto la traducción como el documento original y comprobar si el organismo exige que este último tenga una fecha de expedición reciente.
Si se pierde la traducción y se solicita una copia muchos años después, el profesional podría no conservar ya el expediente debido a sus políticas de archivo y protección de datos. La copia también puede generar gastos de búsqueda, preparación, impresión o envío. En nuestro artículo sobre copias de traducciones juradas explicamos con más detalle las diferencias entre el PDF firmado, la copia en papel solicitada con el encargo y las copias adicionales.
El ahorro que no compensa
Entregar una traducción incompleta, utilizar un texto automático sin revisar o intentar que un traductor jurado selle el trabajo de otra persona no garantiza un precio menor. El profesional tendrá que comprobarlo todo antes de firmar y puede decidir que resulta más seguro empezar de nuevo.
Los ahorros más efectivos proceden de confirmar qué documentación se necesita, enviar archivos completos, evitar la urgencia y prescindir de copias físicas cuando el trámite admita una traducción electrónica. Así se reduce el coste sin comprometer la validez ni la calidad del documento.












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Ya sabemos que la gente tiene una visión muy curiosa sobre lo que es «prioritario» económicamente y lo que no, es decir, que hay quien alegremente se gasta 60€ en cubatas en una noche de viernes y luego le duele pagarlos por una traducción jurada hecha por un profesional. Yo tenía antes un cliente que me regateaba las traducciones como si estuviéramos en el zoco, hasta que un día le di una hoja con las tarifas mínimas y le dejé claro que eso era lo que había, que o lo tomaba o lo dejaba.
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